La creencia de que después de los 75 años la cirugía es demasiado riesgosa es parcialmente falsa y potencialmente perjudicial: niega tratamientos que devuelven movilidad y calidad de vida.
El riesgo de una cirugía de columna o cerebro no lo determina el número de cumpleaños sino el estado fisiológico real del paciente. Una persona de 80 años activa, sin cardiopatía severa, con función pulmonar y renal preservadas, sin deterioro cognitivo y con buen apoyo social tiene un riesgo comparable al de una persona de 65 años con múltiples comorbilidades.
Evalúa la carga de comorbilidades de forma objetiva.
Miden la reserva funcional del paciente.
Valoración integral del estado y metas del paciente.
La medicina moderna evalúa el riesgo perioperatorio con herramientas objetivas, no solo con la edad del documento de identidad.
Las cirugías con la mejor relación riesgo-beneficio en adultos mayores de 75 años incluyen:
Cifoplastia por fractura vertebral
Procedimiento de 45 minutos, alta en 24 horas y alivio inmediato del dolor en el 90% de los casos.
Descompresión lumbar por estenosis
Puede devolver la capacidad de caminar perdida, con hospitalización de 1-2 días.
Descompresión cervical por mielopatía
Detiene la progresión del deterioro neurológico y puede mejorar función de manos y piernas.
Drenaje de hematoma subdural crónico
Relación riesgo-beneficio excelente, con recuperación frecuente a la función previa en días.
Aunque la edad no contraindica por sí sola, existen condiciones que pueden hacer que el riesgo supere al beneficio:
Deterioro cognitivo severo o demencia avanzada: el delirium postoperatorio es frecuente y puede acelerar el deterioro de forma permanente.
Síndrome de fragilidad con sarcopenia severa: recuperación muy lenta y mayor tasa de complicaciones graves.
Insuficiencia cardiaca o respiratoria descompensada no tratable.
Deseo explícito del paciente de no someterse a cirugía, con comprensión clara del pronóstico alternativo.
En el adulto mayor de 75 años, la conversación preoperatoria debe incluir:
Explicación clara de lo que la cirugía puede y no puede lograr en su situación específica, con alternativas no quirúrgicas.
Pronóstico sin cirugía a 6 y 12 meses y tiempo estimado de recuperación con el nivel de independencia esperable.
Riesgos específicos aumentados por la edad y las comorbilidades.
Hecha con honestidad y respeto, permite una decisión que refleje los valores y metas de calidad de vida del paciente, no el miedo a la edad.
El Dr. Miranda Barrera evalúa cada caso individualmente. La edad no es la última palabra.